EL IMPRESIONISMO EN ESPAÑA

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EL IMPRESIONISMO EN ESPAÑA – La pintura del siglo XIX es por donde muchos accedimos al disfrute de la pintura. Primero fue el Romanticismo, con sus paisajes exóticos, lejanos y también inalcanzables, que nos transportaban a un pasado glorioso y a vivir aventuras excitantes. Después el Impresionismo, con esos juegos de luces, esas escenas de cabaret o esos paseos por el río. Pintura agradable, en suma, más atractiva que las fúnebres pinturas religiosas o los insulsos retratos palaciegos.

El romanticismo merece ser considerado como el primer movimiento de vanguardia. Fue un proceso de modernización revolucionaria en el arte. Por lo real y por la naturaleza, abrió un nuevo horizonte para las vanguardias de la época.

La épica de esta radical aventura artística la podemos conocer en Clases de historia del arte en Madrid. Realismo, naturalismo, impresionismo… Y que me dices del postimpresionismo, en donde se reúnen el neoimpresionismo, el simbolismo y la obra de gentes como Cézanne, Gauguin, Van Gogh y Toulouse-Lautrec.

En Clases de Historia del Arte podemos ver la Historia del Arte de Occidente al completo. Desde la Antigüedad hasta la actualidad. Para personas con curiosidad e interés por el tema.

EL IMPRESIONISMO EN ESPAÑA – La aventura impresionista.

Es exhibida en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, en 2017. Una muestra memora el centenario del fallecimiento del pintor español más internacional de la pintura de finales del siglo XIX y también el que mejor representó al movimiento impresionista.

Mientras que el impresionismo revolucionaba el arte en Europa, en España entraba por la puerta pequeña. Darío de Regoyos se quedó maravillado por el nuevo camino que se abría en Europa. Pese a la incomprensión de una gran parte de la crítica, se sostuvo leal a los postulados impresionistas. Esta rebelión personal no le salió nada gratis. Apenas vendió cuadros en vida. Y se gastó todo lo que había heredado de su padre.

En mil ochocientos setenta y nueve, invitado por su amigo Isaac Albéniz, viajó a Bruselas. Y allí se entrenó en técnicas nuevas para su pintura. Entró en contacto con Pissarro, Seurat y Signac. De sus viajes constantes procuraba continuamente nuevas escenas para sus cuadros. Cientos de lugares de la geografía de España. Darío de Regoyos era un incondicional del paisaje, pero la presencia de la figura humana es frecuente en sus cuadros. Otro de sus puntos fuertes fueron los fenómenos atmosféricos.

El mundo del arte es impresionante y bien merece la pena investigarlo, estudiarlo y disfrutar de él. En  Clases de historia del arte en Madrid tenemos una oportunidad para conocerlo todo.

EL IMPRESIONISMO EN ESPAÑA – Sorolla

La Casa Museo de Joaquín Sorolla en Madrid guarda los recuerdos del pintor valenciano. Fotografías, cerámicas, imaginería y un sinfín de cartas. La personalidad apasionada de este hombre enamorado de la naturaleza, la luz y el color, se refleja en todo lo que creó y tocó. Amaba sobre todo a su mujer Clotilde, su musa. No se olvidaba nunca de mandarle un ramo de flores diario cuando estaba de viaje.

La preciosa Clotilde se comenzó a mustiar, como las plantas, en mil novecientos veintitrés cuando murió su esposo y murió también seis años después.

En sus misivas, Sorolla descargaba su tristeza por estar apartado de Clotilde y de sus hijos. Pocas veces dormía la siesta. Le agradaba aprovechar la luz de las horas de la tarde para pintar. Sorolla era un trabajador incansable, fumador obstinado, ordenado y poco dado a las jaranas.

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