EN UN DESGUACE DE MARBELLA

Antonio nos cuenta su experiencia:

El día de ayer fui al desguace a por una manivela para mi seat seiscientos y estuve aguardando al dueño un rato y miroteando por allí­, que es un placer. Me agradó un carro remolque con ruedas de hierro y un enorme motor gasoil tipo navío (considerablemente mayor que un camión) con pinta de estar en perfecto estado. Estuve pensando un rato la utilidad en mi caso y era nula, tengo un generador honda pequeño insonorizado y lo he utilizado diez minutos.

Entonces estuve viendo turismos.

A lo que vamos, coches interesantes: dos capris, uno hecho polvo y otro en aparente buen estado blanco,2,8 un r10 en aparente buen estado verde,un g coupe deportivo, y un mini muy roto. Y múltiples seiscientos y minis que no venden. También 2 land rover ochenta y ocho muy castigados(solo para piezas). Y un alfa treinta y tres uno con cinco inyección de diez años en estado 1.

El dueño tiene fama de ser realmente muy antipático y también inflexible y si no le conoces lo es. Normal por otro lado viendo lo que le llega todas y cada una de las tardes allí a vender morralla, si no fuera así de duro se lo comen. Dí con este desguace por primera vez en  tudesguace.com y desde entonces voy a menudo a pasar la tarde o la mañana, y luego picoteamos algo por ahí.

Conmigo, me conoce hace bastante y le he comprado ya turismos, camiones, motores y piezas se porta realmente bien.

La verdad es que me lo paso en el desguace mejor que en cualquier centro comercial comprando pantalones o jerseys.

Si fuera mejor negociante me plantearí­a tener un desguace, ya no solo por los turismos sino más bien por el hierro por lo general, me agrada verlo acumulado y como lo cortan y prensan, separan. Por desgracia no sirvo para negociar y manejar un negocio de esos. Otra cosa que me encantarí­a hacer es recoger cartones con mi camión o bien otro camión si se diese el caso. Con el mí­o no puedo por el hecho de que no tengo permiso de transportes o bien morralla para llevarla al desguace.

Es un trabajo bonito. Cada vez que hallas un enorme montón de morralla o bien de hierros es una pequeña alegrí­a y al final del dí­a son muchas alegrí­as; el único inconveniente es económico, no creo se gane demasiado dinero, pero si un día tuviese mucho igual hasta me lo propongo.

Como por el momento no tengo dinero no tengo la duda, pero con el tiempo creo que me lo voy a proponer con seriedad, ademas voy a tener influencias en los desguaces, información privilegiada y ciertas preferencias.. ¡un chollo!.

¿PASAR EL DÍA EN UN DESGUACE?

El postboda de Sergio y Sonia: un desguace como un sitio original y lleno de significado

La belleza del sitio es relativa, puesto que va a depender de la historia que esconde; Sergio y Sonia decidieron hacer de un desguace un sitio lleno de magia, transformando el olvido y el óxido en el mejor telón de fondo de un documental postboda único. Localizar tu media naranja merced a Internet es posible, y esta pareja de jóvenes enamorados son una clara demostración de ello; tras semanas charlando por la red y múltiples tardes de terraza y café, llegó el primer beso de un amor real y perdurable. Sergio y Sonia empezaron su relación en dos mil nueve y, 7 años y medio después, los dos decidieron dar un paso más transformándose en marido y mujer.

Su historia no tiene desperdicio, y es que, desde un comienzo, el amor y una originalidad inconfundible les acompañaron. Tras enamorarse mediante una pantalla, una perdurable y bonita relación de años como novios animaron a Sergio a dar el enorme salto cara una vida compartida y más intensa; recreando esa tarde singular, en un camino por la urbe donde tomaron el primer café, y cenando justo en el banco donde cruzaron sus primeras miradas, tradicional y romántico, Sergio se puso de rodillas ante Sonia y, con una carta y un anillo de compromiso, se lanzó en pos de un ansiado “sí, deseo” que, naturalmente, llegó.

De una relación tan singular y una pareja tan atípica, su boda, como los instantes anteriores y siguientes a ella, no podían ser menos; un desguace, un sitio en apariencia imposible de atribuir con el romanticismo de su historia, se transformó en el espacio ideal para estos 2 enamorados que, recién casados, decidieron festejar su vida como marido y mujer con un documental postboda distanciado de los tradicionales convencionalismos. Cientos y cientos de turismos olvidados, oxidados por el tiempo y el olvido, se transformaron por un día en protagonistas incontrovertibles de la relación de Sergio y Sonia, el telón de fondo de unas fotos postboda únicas.

La profesión de él y la pasión por los dos de lo diferente y también infrecuente, hicieron que un desguace trascendiese en un sitio mágico para ambos; un recorrido por la vida, la superación, las emociones y las ganas. Un rasgo inconfundible para la pareja, puesto que como esos vehículos fueron, en algún instante, el motor de alguien, los dos son el motor de su vida juntos. Como esos turismos ya solo guardan el bonito recuerdo de una historia increíble, asimismo preservarán, todavía sin su gasolina, la energía de la vida, el recuerdo de su imborrable historia amorosa. Turismos que recorrieron un camino, como Sergio y Sonia han decidido hacerlo juntos, con acelerones, caída y golpes, mas siempre y en todo momento de la mano.

¿PASAR EL DÍA EN UN DESGUACE?

Pasar el día en desguaces, cerca de Madrid

Hice fotografías de clásicos y turismos viejos que pueden ser de interés. Salí de casa a las cinco cuarenta y cinco de la mañana y para las diez estaba allí, fui por la N2 y la verdad que había bastantes obras de Soria a Medinaceli, al acceder a la autovia desde Medinaceli y después sobre todo entre Guadalajara y la villa de Madrid.  Al llegar aproveche a desayunar en la cafetería y pregunte a ver de que hora a que hora se podía comer, se puede de las trece a las quince y treinta. Tras desayunar me di una vuelta por todo el desguace para inspeccionar el terreno y echar fotografías.

Sobre las doce me fui al vehículo a coger la caja de herramientas y a desmontar cosas que me había apuntado en una lista para los turismos clásicos. Se me paso la mañana rápido. Y a las quince y quince salí corriendo a dejar la caja al turismo y lo que había comprado y me fui al restaurante a comer por los pelos, ya que era prácticamente la hora que dejaban de dar comidas.

A las diecisiete y cuarenta y cinco tomamos algo rápido en la cafetería puesto que me tenia que marchar.

La verdad que llegue a casa agotado mas mereció la pena el día. Ya había estado en precedentes ocasiones en la torre, de pasada, era la primera vez que iba a pasar el día. Los que lo tienen cerca son aventajados, si lo tuviera cerca creo que estaría todas y cada una de las semanas allí